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Priapismo:

Lejos del placer la erección prolongada



Foto: saludfacilisimo.com

POR SANDRA LÓPEZ

En una sociedad en la que la masculinidad está íntimamente vinculada a la capacidad de tener y mantener una erección, pocos saben que una erección que no desaparece, lejos de ser la cosa más placentera del mundo, es dolorosa y requiere atención médica.


El priapismo es una afección que ocurre tanto en varones adultos como en niños. Hay dos tipos el agudo y el crónico. Estos pueden ser de tipo veno-oclusivo o el tipo no isquémico o priapismo de alto flujo sanguíneo. Se dice que hay priapismo cuando una erección dura más de cuatro horas y es dolorosa. Según el urólogo Héctor Rodríguez Blázquez, usualmente no está asociada al deseo, a la estimulación sexual ni está seguida por una eyaculación.

El proceso de erección



Normalmente la erección se produce por un aumento del flujo sanguíneo y su estancamiento en las estructuras del pene. Esto hace que el pene se ponga grande, en lo que se conoce como una tumescencia, que es lo que permite que se abran las venas para que la sangre llegue al pene y aumente en tamaño. Cuando la sangre que llega al pene no sale, ocurre la rigidez en la erección.
Una vez finalizado el estímulo sexual, la sangre acumulada es vaciada hacia la circulación general. “Cuando hay priapismo, la hinchazón del pene es máxima y se caracteriza por la no-participación del glande. Cuando se presenta en forma aguda produce dolor y un gran agotamiento. En el priapismo lo que ocurre es que hay un flujo de sangre hacia el pene, pero esa sangre no puede salir y se queda por un periodo de tiempo prolongado”, explicó el galeno.

Causas


Ocurre por múltiples razones, como la anemia falciforme o la talasemia, que son trastornos en los que la oxigenación en la sangre no es la adecuada. En el priapismo, como la sangre que llega al pene no puede salir se empieza a desoxigenar y a acumular toxinas y por eso el priapismo se puede prolongar incluso por varios días. “Las razones más frecuentes son algún medicamento que predisponga al priapismo, aunque esto raramente sucede. Normalmente tiene lugar en personas que usan medicamentos para los nervios, para la alta presión y las drogas. En 1997, fuimos los primeros en describir que la cocaína estaba asociada a priapismo. Llegaron varios pacientes jóvenes y encontramos que no padecían de ninguna enfermedad ni factor de riesgo para padecerla, pero en el historial resultaba que usaban cocaína y se la ponían en el pene para que se anestesiara el glande y la relación sexual durara más tiempo”, narró Rodríguez Blázquez.


Atención médica


El tratamiento varía dependiendo de la causa. Si el problema es de oxigenación a nivel de la hemoglobina, se le dan fluidos intravenosos, se hidratan, se dan medicamentos para el dolor y se le suplementa oxígeno. Si la causa es cáncer, la terapia es más agresiva, como radiación directa al área, pero esos son casos extremos, afirmó el urólogo. Hay que hidratar, dar fármacos para el dolor y bajar la erección, sostuvo. Sin embargo, el especialista aclaró que si no se ve mejoría, es necesario drenar la sangre que se acumula en el pene. De igual forma advirtió que los casos crónicos se consideran un problema de salud serio ya que si el pene está mucho tiempo isquémico (falta de oxígeno) “eventualmente podría presentar daño severo. En estos casos, muchas veces hay que llevar al paciente a la sala de operaciones y desviar la sangre de un lugar a otro”.

Vergüenza




Foto: hoy.com.do


Muchos pacientes sienten vergüenza de su afección, por lo que no se atreven a ir al médico o prologan la consulta demasiado tiempo con la esperanza de que la enfermedad se resuelva espontáneamente. No obstante, Rodríguez Blázquez subrayó que el priapismo severo puede causar parcial o total disfunción eréctil. “Tienen que saber que es un problema de salud que requiere tratamiento médico rápido para evitar complicaciones futuras y evitar que dañe el sistema interno del pene, que a su vez, puede causar impotencia”.


Si deseas más información, puedes comunicarte a través del (787) 833-0473.

Sexo y estrés, enemigos irreconciliables

Para que haya uno, tiene que desaparecer el otro

Fotos: puntovital.cl

buenavidaDigital/Por: Amnellys Rivera

Hay que admitirlo, la vida moderna falló en su intento de simplificarle la vida al ser humano. Y así el ser humano se volvió una especie de esclavo que tiene que entregar a su supervivencia laboral más de lo que lo hacía antes. Y esa situación, y en otras más, que también giran alrededor de la pérdida de calidad en la vida se crea una gran tensión, una situación de estrés que va secuestrando, y muchas veces termina asesinando, la vida íntima.

Como consecuencia de estar expuestos a condiciones estresantes, tanto hombres como mujeres pueden presentar dificultades para obtener una estimulación sexual óptima, lo que lleva a  alteraciones del deseo, dificultades en la excitación y en la erección, situaciones de eyaculación precoz, coito doloroso, vaginismo y condiciones similares que van empobreciendo y apagando la vida sexual.

Esto puede responder a mil y un factor, entre los que se encuentran desde la situación económica, a la laboral, pasando por dificultades familiares, y todo lo que puede emanar de la falta de calidad en la vida.


Pero también una misma situación sexual puede convertirse en una condición estresante, por diversas razones, entre ellas el temor al fracaso, a no cumplir con exigencias sexuales, conflictos de pareja, miedo al embarazo o a la transmisión sexual de enfermedades, ansiedad, incapacidad para disfrutar de las sensaciones eróticas, entre otras.
Esto puede llevar a que una persona se mire “desde afuera” en el sexo, y no se centre en el disfrute, lo que puede afectar todo el encuentro, y sobre todo, provocar disfunciones y trastornos sexuales o hacer peor los existentes.


Y es cierto que de primera intención, un encuentro sexual con una persona que le atrae a un ser humano puede ser algo tenso, como una especie de prueba, pero no se supone que siempre sea así.

También puede ser que experiencias sexuales del pasado asociadas a miedo, ansiedad, fracaso y frustración, pueden hacer que cualquier estímulo o situación que pueda acercarse a lo sexual provoque miedo y aversión. Esto puede llegar a provocar un total abandono de la vida íntima.
En estos casos suelen ser necesarios tratamientos psicológicos para solucionar el problema. Eso es lo primero que debes buscar, porque sin esto pocas cosas serán efectivas.

Y, a la vez que buscas ayuda profesional con el psicólogo, o el terapista de pareja, tú y tu ser amado tienen que hacer el compromiso de separar el momento, de construirle el templo al ritual de amarse. Asignarle un momento de entre las horas que pertenecen al resto y que en  ese país de sus cuerpos y almas sea lo más sagrado. Y es que no hacerlo puede lacerar el amor al punto de su extinción.